miércoles, 2 de noviembre de 2011

Los Fantasmas de Jung

Jung (1875-1961)

Dicen los manuales de psicología que Jung es el creador de la psicología profunda, sus estudios nada tienen que ver con los enfoques del conductismo, que apenas resuelve los problemas superficiales de la personalidad.

El discípulo más aventajado de Freud había construido una extraña casa a orillas del lago Zúrich, a las afueras de la población de Bollingen. Al parecer allí se había confinado durante largas temporadas con el objetivo`de escribir toda su filosofía y dar forma a las bases de su psicoterapia. Y fue en Bollingen, fruto de un complejo proceso psíquico detallado en sus obras, tras su ruptura con Freud, dónde viviría experiencias aterradoras de encuentros con familiares fallecidos y con entidades del más allá. Experiencias todas ellas recogidas en su biografía, Recuerdos, sueños y pensamientos, obra editada al castellano muy recomendable para todo aquel que quiera profundizar en su filosofía son necesidad de poseer un conocimiento profundo sobre la terminología técnica. Está escrito en un lenguaje sencillo y directo porque está narrado en primera persona.

Torreón de Jung
En 1922, durante un paseo, Jung quedó fascinado con la orilla norte del lago Zúrich y decidió comprar un terreno allí. Quería construir una vivienda sencilla que correspondiera a "los sentimientos primitivos del hombre". Una edificación que recordará un pequeño castillo, y en lo alto de la torre un cuarto reservado exclusivamente para él, un lugar de concentración espiritual. "En esa habitación aislada quedo a solas consigo mismo, llevo la llave siempre encima. Nadie puede penetrar allí si no es con mi autorización" (Recuerdos, sueños y pensamientos).

Si bien el lugar dónde pasaba consulta y desarrollaba su vida familiar era en Kusnacht; donde daba rienda suelta a su personalidad oculta era en su torreón de Bollingen. Jung informa de que comenzó a edificar coincidiendo con el fallecimiento de su madre, en 1923, y la concluyó con el fallecimiento de su mujer, en 1955. Según sus palabras, "estas fechas son significativas porque el torreón,como veremos, está dedicado a los muertos".

                                           
                                                   El entierro de un Soldado

En 1923, los planos ya estaban proyectados, la finca delimitada y los materiales dispuestos para comenzar la obra. Agatha, su hija mayor, se acercó a visitarle una tarde a la finca de Bollingen. Jung andaba enfrascado haciendo cálculos y estudiando el lugar dónde irían los cimientos. Ella, al ver dónde iba a edificar le advirtió horrorizada de que no lo hiciera; presentía que allí mismo, bajo sus pies, había cadáveres. Jung no le prestó demasiada atención y construyó el primer proyecto de su torreón.
Sería cuatro años después al replantear una reformada ampliación, cuando se llevó una mayúscula sorpresa... Hallaron un esqueleto vestido con un harapiento atuendo del ejercito napoleónico. Se encontraba a 2,20 metros de profundidad. E l cuerpo pertenecía al de un soldado francés que en 1799 probablemente había perecido ahogado en el Linth y fue finalmente arrastrado hacia la orilla del lago.
Jung construyó entonces una sepultura adecuada para el soldado y, bajo un ritual militar, disparó tres salves al cielo y colocó una lápida con una inscripción.
Tumba del Soldado Napoleónico

No solo su hija había recibido cierto don generacional. Jung conocía la existencia de ciertos antepasados por parte materna que poseían facultades paranormales. Su abuelo acostumbraba a sentarse frente a una silla vacía y a conversar durante horas con su esposa fallecida. Al menos eso era lo que siempre comentó su segunda esposa, que con gran disgusto veía cómo su marido la dejaba plantada con la mirada perdida en otro mundo. A su vez, su difunta esposa había demostrado en vida poseer el don de la doble visión. Los escasos datos de su biografía revelan una personalidad especial.
Con estos y otros antecedentes familiares que veremos más adelante parece justificado el interés del psiquiatra por el mundo de lo paranormal. Puede que sintiera el deber de dar respuesta científica a sus antepasados. En 1898, dos años antes de terminar los estudios de la medicina, participó en sesiones de espiritismo junto a su prima Hellen Preiswerk, que a los 17 años ya entraba en trances espiritistas. Aquello había llamado sobremanera la atención del joven Jung, y la utilizó como modelo de observación para su tesis doctoral. En 1902 la publica bajó el título "De la psicología y de la patología de los fenómenos llamados ocultos."
Pero la tumba al soldado no es lo único que se puede encontrar en la vieja fortaleza del maestro. Adosados a los muros de la casa se encuentra otros tantos grabados; uno muy curioso, con una cara de desconcertantes ojos, dedicado al Genius Loci, el genio del lugar, en lo que se conoce como la logia -embarcadero cerrado al que se puede acceder cuando el nivel del lago está bajo, saltando de piedra en piedra del rompeolas protector de las corrientes-. A sus 75 años, en 1950, Jung decidió tallar algunos mensajes de fuerte significado simbólico en un cubo de piedra. Por una de las caras grabó un verso latino del siglo XIV del alquimista Arnaldo de Vilanova.

"Aquí está la piedra, la insignificante.
Ciertamente vale poco en cuanto a precio.
Será desdeñada por los ignorantes,
pero tanto más amada por los sabios".

Por otra de las caras, un pequeño hombrecillo vestido con una capucha, en una mano un farol y la otra alzada. El hombrecillo es Telesforo, uno de los tres dioses grecorromanos asociados a las artes de  la medicina y la curación. Curaba apareciéndose en sueños a sus fieles susurrándoles al oído el remedio a su enfermedad. A ambos lados, un sol y una luna, puede que simbolicen los opuestos, el principio y el final.

Por la cara del hexaedro que mira al lago, plasmó otras citas alquímicas también en latín. Ideas que le fueron llegando a la mente, como dictadas:

"Soy huérfano, estoy solo, sin embargo, se me encuentra en todas partes. Soy una unidad pero contrapuesto a mí mismo. Soy joven y anciano a la vez. No he conocido padre ni madre, porque se me tuvo que extraer de las profundidades como a un pez.
Otro porque caí del cielo como una piedra blanca. Voy vagando por bosques y montañas, pero estoy oculto en lo más íntimo del hombre. Soy mortal como todos, sin embargo, no me afecta el curso de los tiempos".

                                                  
                                                                          El inconsciente colectivo


En su biografía Jung reconoce no saber muy bien porqué lo hizo. Intuyó que podría contener algún significado pendiente de estructurar, un rompecabezas más que dejó para ser descifrado por quien quiera aventurarse a profundizar en sus escritos. Pero ésa es una tarea difícil por no decir sobrehumana. Cierto es que dejó una gran variedad de ensayos bien estructurados para ser comprendidos por sus contemporáneos. Pero la realidad es que no sólo no le entendieron sino que sería denostado hasta que el futuro, el tiempo y el rigor científico le dieron la razón. Pero el problema es lo que Jung planteó no es fácil de alcanzar, se trata de un cambio de paradigma en todo orden social comenzando por uno mismo. Y muy poca gente está dispuesta     - siquiera preparada- para asumir un cambio profundo en sus estructuras de personalidad. La respuesta más frecuente suele ser el miedo. Algunos opinan que el cambio que Jung propone está aún por llegar.
A Jung le debemos algunas aportaciones a a ciencia del más alto nivel. Entre ellas la de formular la teoría y demostrar la existencia del inconsciente colectivo, la rectificación y ampliación de la teoría sobre el inconsciente formulada por Freud, su maestro, aportando la presencia en la mente de nuestra especie de los arquetipos como modelos fijos, permanentes y universales así como comunes a todos los seres humanos independiente de la cultura y del tiempo.
Si tomamos conciencia por un momento del calado de esta formulación caeremos en el vértigo de asumir que posiblemente se trate de ese más allá del que hablan todas las religiones de todos los tiempos. Un mundo sutil al que estamos todos ligados; un espacio sin tiempo ni lugar a donde se dirigen todas las conciencias al morir. Un universo del que todos participamos activamente sin apenas saberlo. Puede que por eso se diga que Dios es el ojo que todo lo ve.
En cuanto a la teoría de los arquetipos, sería conveniente que averiguáramos con cuál nos vamos identificando a lo largo de nuestra vida. Qué papel asumimos como propio de forma inconsciente, sin saberlo. Me pregunto cuántos muchachos jóvenes habrán fallecido identificándose con la figura del héroe sin haberlo podido trascender.

Otra gran aportación fue formular la teoría de la sincronicidad, que intenta explicar cómo funcionan las leyes del azar. Este fenómeno define toda aquella situación en la que coinciden y se desencadenan dos hechos inconexos en el mismo espacio-tiempo, es decir, en el mismo lugar y en el mismo momento. Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor: a todos nos ha ocurrido muchas veces estar pensando en alguien y que de pronto aparezca por la puerta. 
Por imposible que parezca, a la luz de esta teoría, es válido pensar que hay algo que conspira de vez en cuando y nos lanza un mensaje para despertar la conciencia. Es precisamente cuando lo peor le van a uno las cosas, cuando parece que está todo perdido, cuando más fenómenos sincrónicos se desencadenan a nuestro alrededor. Los expertos avisan que estos quiebros del espacio-tiempo están siempre delante, que ocurren constantemente, pero sólo hay que tener la mente abierta para verlos. De presentarse uno de ellos, se recomienda analizarlo y sobre todo darse cuenta de que hay que tener fe para continuar.



martes, 1 de noviembre de 2011

La verdadera historia de Heinz Ches



Su vida no fue fácil y tuvo una muerte espantosa. Es más que probable que si este hombre sombrío y reservado hubiera sabido lo que le reservaba el destino y hubiera podido elegir si venir o no a este mundo, habría decidido no nacer.

Heinz Ches


El 2 de marzo de 1974, hace sólo 30 años, fueron ejecutados a garrote vil en España dos hombres. Las dos últimas ejecuciones de la dictadura franquista con este método medieval. Uno de ellos era el anarquista catalán Salvador Puig Antich. De él se ha escrito casi todo. El otro se llamaba Heinz Ches. Oficialmente, era polaco y huérfano. Y así ha sido durante décadas hasta que, hace unos meses, este periodista dio al fin con su identidad y nacionalidad auténticas y con su familia. El resultado de una investigación que empezó en 1995 –plasmada en el libro “El silencio de Georg”, de próxima publicación– es que Heinz Ches no era Heinz Ches, sino Georg Michael Welzel, que tampoco era polaco, sino alemán, y que sí tenía familia: madre, hermanos, una mujer con la que no se casó, y tres hijos. Todos ellos viven, y desconocían el destino definitivo de su familiar hasta que les fue mostrada una fotografía incluida en la documentación judicial, y pudieron confirmar así su muerte.

Georg Welzel había nacido en 1944 en Cottbus, a 30 kilómetros de la frontera con Polonia, dentro del territorio de lo que después fue la República Democrática Alemana. Según revelan los datos incluidos en las actas del temible y hoy desaparecido Ministerio para la Seguridad del Estado –la Stasi–, había intentado fugarse en tres ocasiones del país: en 1964, 1967 y 1970. Pero no tuvo suerte y estuvo encarcelado durante buena parte de su juventud. Escapar de la RDA era un crimen enorme para el Estado socialista. Finalmente, atravesó la frontera con la República Federal de Alemania, en Berlín, el 16 de mayo de 1972. Según sus hermanos, lo logró en un intercambio de prisioneros entre las dos Alemanias; según las actas policiales, se le permitió ir a la zona occidental, sin más.

Cuando fue detenido en España, declaró haber nacido en Stettin (Polonia) en 1939 y llamarse Heinz Ches. Le resultó fácil componer esa identidad: su padre se llamaba Kart-Heinz, el apellido de soltera de su madre era Ches (por error de las autoridades y medios de la época, siempre escrito con zeta: Chez), y su abuelo materno era polaco, de Silesia. El resto de la historia que contó ya no tenía ninguna relación con la realidad: que había perdido a sus padres en la guerra, que creció con unos feriantes, y que fue vagando mucho tiempo y por varios países, hasta llegar a España. Parece seguro que Welzel inventó el nombre porque quería evitar su vuelta a la RDA, y proteger a su familia de cualquier problema con las autoridades.

El crimen del camping Según figura en la sentencia, Heinz Ches, el polaco, fue condenado a muerte por haber asesinado a un guardia civil el 19 de diciembre de 1972, en el bar del camping Cala d’Oques, de l’Hospitalet de l’Infant (Tarragona). Ches llegó a las puertas del local con una escopeta que había robado días atrás del chalet de un viticultor alemán. Una de las dos camareras holandesas que trabajaban allí, de sólo 21 años, charló con él, y le invitó a entrar para tomar un café. No le sorprendió el arma porque era época de caza. A los pocos minutos, apareció el guardia Antonio Torralbo, como cada día. En cuanto puso un pie en el local, Ches le disparó. Durante años se ha especulado con el móvil del crimen, porque se sugirió que en aquel local se ejercía la prostitución; además, en la playa junto al camping se practicaba el contrabando; y el propietario del local, también holandés, apareció muerto en circunstancias extrañas, poco antes del juicio contra Ches, en el que debía declarar. Sin embargo, esta investigación ha revelado que en aquel negocio no existía ninguna relación con actividades ilícitas, y que su dueño se suicidó por motivos personales. Welzel habría disparado al venirle a la cabeza los años de cárcel en su país.

En su huida, se deshizo del arma y de un pasaporte a nombre de un ciudadano de la RFA, Klaus Sackmann, al que había pegado burdamente su fotografía. Declaró haberlo comprado. Un día después del crimen fue detenido en la estación de l’Ametlla de Mar. En aquel instante, decidió convertirse en Ches.

También fue acusado de haber intentado asesinar a otro guardia civil, Jesús Martínez, en el puerto de Barcelona seis días antes, algo que él negó hasta la muerte. Según los testigos, fue visto en un bar portuario, en la tarde-noche del 13 de diciembre de aquel 1972. Después de salir del local, disparó sin mediar palabra a un guardia civil que vigilaba en la zona, con una pistola de pequeño calibre, del 6,35. Lo hirió gravemente. Aunque en las declaraciones de los testigos y del propio agente había algunas contradicciones, un estudio detallado, avalado por numerosos testimonios, permite concluir que fue Welzel quien disparó.

Desde que cruzó la frontera con la RFA no dejó de escribir a su madre, y alguna vez a su compañera, Christa Fuchs, a la que hizo llegar dinero para los niños, aunque siempre había evitado comprometerse con ella. Envió dieciocho postales y cuatro cartas, en tan sólo cuatro meses. La última, el 5 de septiembre de 1972, desde Berlín. En aquel momento desapareció. Días más tarde fue detenido en Bonn, por un presunto delito de corrupción, pero de esto su familia ya no supo nada. No queda rastro en los archivos judiciales de aquel interrogatorio.

Su madre, Ursula, después de varias semanas sin noticias, se puso en contacto con su sobrino, Benno Radke, un fotógrafo y gran viajero que vivía en Colonia (en la RFA), al que su hijo Georg siempre había admirado. Los dos primos habían llegado a encontrarse en el Oeste; por eso Ursula recurrió a él, para que intentara dar con su hijo. Hizo gestiones hasta que llegó la terrible noticia. Fue en 1975. Entonces le comunicaron a la madre que un tal Heinz Ches, que al parecer se llamaba Georg Welzel, había muerto en Tarragona. “¿Por qué tiene que ser Heinz Ches justo nuestro Georg Welzel?”, le escribió Ursula a Benno, negándose a aceptar el drama.

Ya en el 2001, el hijo de Georg Welzel, sin acabar de conocer el destino final de su padre, logró que fuera rehabilitado de las penas por intento de fuga de la RDA. Tiene 37 años y, como sus hermanas Christiane y Sylvia, de 40 y 38, respectivamente, apenas conserva recuerdo alguno sobre su padre, porque estuvo casi siempre encarcelado y se esfumó cuando eran pequeños. Cuatro meses antes del juicio que lo condenó a muerte, la Interpol informó a la policía española de la identidad real de Ches

Al régimen franquista le interesaba que aquel hombre siguiera siendo polaco y no tuviera familia. ¿Por qué? El 20 de diciembre de 1973, cuando llevaba ya un año encarcelado, ETA asesinó al presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco. Fue un golpe terrible para el dictador. Por eso, cuando el nuevo presidente, Carlos Arias Navarro, tomó el poder, debía dejar clara su firmeza. En aquellas fechas iba a tener lugar también, pero en Barcelona, el juicio contra un joven catalán, miembro del grupo anarquista MIL. En la primera semana de 1974, Salvador Puig Antich fue condenado a muerte. Welzel (bajo la falsa identidad de Heinz Ches) ya había sido sentenciado a esa misma pena el 6 de septiembre de 1973, pero aún faltaba que fuese ratificada. Y eso es lo que ocurrió también en aquel comienzo de año. La dictadura, para vengar el magnicidio, decidió ejecutar a un preso político –Puig Antich–, aunque para demostrar que igual se ajusticiaba a uno político que a otro común, eligieron a Heinz Ches. Uno de los diecinueve ministros que formaban parte de aquel Gobierno, que prefiere no desvelar su nombre, lo confirma: “Era mejor llevar al Consejo de Ministros las dos condenas juntas”. Sólo había tres condenados a muerte en el país, ellos dos y un guardia civil que había matado a su superior. Éste fue indultado.

Ches era el candidato perfecto: era polaco (España no tuvo relaciones diplomáticas con Polonia hasta 1977; y sí que las tenía con la RFA, y con la RDA desde 1973), y afirmaba no tener familiares ni amigos. Pero no era cierto, y lo que es más grave, todos lo sabían: jueces, fiscales, ministros. Un informe de la Interpol enviado a la policía española cuatro meses antes de su juicio confirmaba que las huellas de aquel Heinz Ches correspondían en realidad a Georg Michael Welzel, hijo del carpintero Karl Heinz y de la enfermera Ursula. Este documento incluía una dirección familiar. Pero ignoraron esa información. Georg Welzel no era un apátrida ni carecía de familia: aún viven, en su Alemania natal, su madre, su mujer y sus tres hijos.

Debido a que había asesinado a un guardia civil, fue juzgado en consejo de guerra. El proceso fue teatral, según cuentan testigos directos de aquel sistema judicial: “Todo fue un montaje. Tenían decidido ejecutarle”. La deliberación de los jueces, alrededor de una paella, fue retratada y exagerada con mordacidad por Albert Boadella en el montaje “La torna” (1977), algo que le valió a él mismo y a Els Joglars un infame proceso.

Montaje o no, lo cierto es que Ches confesó haber cometido el asesinato. Pero no fueron menos ciertas todas las fatalidades que confluyeron en su camino. Por ejemplo, la ineficacia de los tres defensores con los que contó. Primero, uno militar, de oficio, Rafael de Montemayor, que no era abogado porque la legislación castrense no lo exigía. “Para un caso como éste tampoco hace falta”, llegó a decir. Y después otro civil, Jordi Salvà, que fue invitado en la barra de un bar a participar en el caso por el propio juez instructor, con la promesa de que “al polaco sólo le caerían 30 años”. No fue así. A las 20 horas del día 6 de septiembre de 1973, el presidente del tribunal leyó la condena a muerte. Desde aquel instante, el abogado civil se desentendió de su defensa y ni siquiera presentó alegaciones a la pena capital. Aunque él sostiene que sí lo hizo, el escrito no existe en el sumario, ni hay indicios de que éste fuera manipulado para suprimirlo. “Yo entonces era joven, tenía 27 o 28 años, e hice todo lo que pude. Nunca pensé que le ejecutarían”, se justifica Salvà.

Franco calla y otorga Al franquismo le interesó decir que Welzel era polaco porque no había relación diplomática con Varsovia. En la vista del Consejo Supremo de Justicia Militar, que debía ratificar la condena, le representó otro defensor militar, de oficio, Jesús Montero, quien lo más que hizo fue citar en su escrito a Raskolnikov e Ilia Petrovich, protagonistas del “Crimen y castigo” de Dostoievsky, y unos versos de Núñez de Arce sobre el remordimiento. La condena se ratificó. El jueves, 28 de febrero de 1974 los ministros se reunieron en el consejillo y dieron por buenas las dos muertes. Al día siguiente, viernes, se escenificó el penúltimo acto en El Pardo, en el Consejo de Ministros. Franco calló y otorgó. La rueda de prensa en la que se informó de las inminentes ejecuciones se retrasó hasta la noche, para restar tiempo a las protestas.

Welzel no reveló su identidad real a nadie, ni siquiera al sacerdote católico Juan de la Cruz Badell, que pasó las últimas horas a su lado. Aquella noche tuvo un comportamiento desconcertante, por su entereza. No se vino abajo, ni cuando supo que la ejecución era inminente. Jugó al parchís con el cura, con un pastor evangélico –al que convocaron, porque pensaron erróneamente que Ches profesaba esa creencia–, y con un par de funcionarios. También habló en tres ocasiones con su abogado civil, que llegó a la prisión seis horas después de que se pusiera en marcha la cuenta atrás, y que aquella noche no hizo nada significativo para intentar detener la ejecución. Finalmente, legó sus escasas pertenencias a un preso portugués que, hoy en día, afirma no saber nada del asunto.

A las nueve de la mañana, el verdugo de la Audiencia de Sevilla, que no había ejecutado jamás a nadie, puso en marcha el ritual. Fue terrible. Así lo describe uno de los cinco testigos que hubo por ley. Para mantener oculto aquel horror, el entonces comandante Francisco Muro, miembro del tribunal que lo condenó, impuso allí mismo la ley del silencio. El cuerpo de Welzel fue introducido en un ataúd de pino, sacado de la prisión en la furgoneta de una frutería, y enterrado al día siguiente en la fosa común del cementerio de Tarragona, sin lápida alguna. Georg había anunciado a su madre su deseo de viajar hacia el sur. Así lo hizo. Después de 30 años de su muerte, hace tan sólo unas semanas sus hermanos Peter Welzel, de 57 años, y Monika Howack, de 56, viajaron también hasta ese sur, para colocar en el cementerio una cruz con su verdadera identidad grabada sobre el hierro: Georg M. Welzel, 11-4-1944/2-3-1974

El Secreto de Colón ¿Fue Colón el verdadero descubridor de América?

La historia con mayúsculas la escriben unos pocos. Gentes de mentalidad abierta que en algún momento de sus vidas deciden perseguir una intuición, un pálpito, un sueño. Gracias a estas personas se han hecho realidad algunos de los grandes avances de la humanidad. Sin embargo, en ocasiones, los protagonistas de las grandes gestas humanas han utilizado malas artes para llevar a cabo sus empresas o, sencillamente, han jugado con las cartas marcadas. Éste parece ser el caso de un enigmático personaje cuyo orígen nadie ha sido capaz de precisar.


Cristóbal Colón(1492)


Cristóbal Colón fue y es un enigma. Todos los historiadores que se han adentrado en el estudio de su compleja biografía han conseguido a duras penas constatar ciertos datos básicos. Se especula con la posibilidad de que el gran navegante tuviera un pasado tan oscuro como inconfesable. Una identidad y un rastro que él mismo se habría encargado de borrar en cuanto tuvo la posibilidad, utilizando su poder. Con ello habría conseguido proporcionar a su apellido una heráldica y una vida holgada para su linaje. Una vida con la que soñó en los momentos difíciles, en los que apenas podía sustentarse a sí mismo.

También se desconoce el lugar en el que reposan sus restos. Hace escasas fechas se conoció la noticia de que los restos óseos depositados en la catedral de Sevilla bajo la identidad de Cristóbal Colón iba a ser estudiados por la universidad de Granada. El cotejo de las muestras de ADN de los huesos y de los descendientes del navegante debería arrojar respuestas. Pero, desafortunadamente, a dia de hoy no existe una resolución inequívoca que dictamine que esos huesos corresponden al marino.

Pese a que oficialmente en los libros de textos escolares Cristóbal Colón figure como descubridor del Nuevo Mundo, se sabe que esto no fue así. Parece demostrado que otros muchos intuían la existencia de territorios allende la mar tenebrosa, llena de tormentos y seres legendarios, productos de siglos de supersticiones.

En 1492 ya existían voces críticas con la teoría de que la Tierra era plana. Sin embargo, en las sociedades occidentales de entonces el poder eclesiástico estaba muy vinculado al poder político. Dada la cantidad de visionarios que habían atisbado las grandes realidades científicas y habían sido quemados en la hoguera por herejes, muchas ideas brillantes no trascendieron o simplemente fueron desechadas. Se cree que el sabio Florentino Toscanelli advirtió al monarca portugués Alfonso V de la existencia de una vía alternativa para llegar a las Indias algunos años antes de que Cristóbal Cólon iniciara su viaje, pero su idea no se tuvo en cuenta. A la falta de proyección de algunos monarcas se suma la realidad de que algunas sociedades secretas muy poderosas guardaban a buen recaudo el verdadero conocimiento hermético.


                                                             Las Indias


Se dice que Alfonso Martín Pinzón, uno de los dos hombres de confianza que acompañaron a Colón en sus viajes comerciales a Italia, aprovechó para consultar en Roma los mapamundis de la biblioteca papal.

La verdadera constatación de que la Tierra no era como se pensaba en el Occidente del siglo XV llegó con Colón. Sin embargo, parce ser que el navegante nunca supo que había descubierto un nuevo continente. En el final de sus días Colón seguía obsesionado con la idea de que no podría haberse equivocado en su viaje y que había descubierto algún territorio asiático. Pero lo que jamás intuyó es que había descubierto un continente entero. Aunque pueda parecer extraño, así es como se escribe la historia. Nuestra forma lineal de estudiar la historia nos hace creer que los acontecimientos se desencadenan y desarrollan también de forma lineal e inmediata. Para que estos hechos fueran asimilados e integrados por el conocimientos del pueblo, aportando así una conciencia del planeta más amplia, hizo falta tiempo.

Es probable que otros contemporáneos conocieran los secretos que poseía Colón. Hoy se cree incluso que algunos llegaron a América antes que él. Durante años los investigadores han especulado con la idea de que los vikingos se establecieron en el continente durante un siglo y medio. Usaron su capacidad de adaptación al frío para navegar cerca del Círculo Polar Ártico, en aguas de Groenlandia.

Al parecer desembarcaron en Terranova, dónde establecieron un asentamiento. Alrededor de 1150 los templarios también habrían desembarcado en el Nuevo Mundo. Antes de la disolución de la Orden del Temple habrían traído a Europa toneladas de plata para financiar la construcción de más de 80 catedrales góticas en menos de un siglo.
Alonso Sanchez
Pero, ¿Cómo se hizo Colón con aquel valioso conocimiento? Parece ser que un personaje llamado Alonso Sánchez de Huelva, de cuya vida se sabe poco, había llegado a América con su tripulación de forma accidental casi 20 años antes. Gonzalo Fernández de Oviedo en su obra Historia general y natural de las indias, afirmó que otro navegante anónimo le había facilitado la información. Hacia 1476 una embarcación propiedad de un mercader dedicado al comercio de madera noble entre España y África que navegaba por el golfo de Guinea rumbo a España o Inglaterra se vio sorprendida por una fuerte tormenta que dejó practicamente inutilizados el timón y las velas. Las corrientes del Atlántico arrastraron a la embarcación, a la deriva y sin rumbo, hacia el oeste hasta que tocó tierra. Una tierra próspera, con hombres, animales, plantas e inagotables riquezas. Allí permanecieron varios años y, finalmente, exhaustos y diezmados por una enfermedad desconocida, reconstruyeron el barco y pusieron rumbo a Europa, yendo a parar a la isla portuguesa de Madeira, dónde vivía un jovencísimo Cristóbal Colón, casado con Felipa Moniz de Perestrello, hija del gobernador local. Colón, respetando el estricto código de los marinos, recogió al navegante y lo cuidó hasta su muerte. Precisamente en su lecho de muerte le confió su historia, aportandole datos claves sobre algo que Colón posiblemente llevaba tiempo pensando. Aquello sin duda animó al navegante en su empresa.

                               
                                Incumplimiento De Contrato


Tras visitar sin éxito algunas cortes europeas, Colón decidió recalar en el monasterio de la Rábida, en Huelva. Allí, al amparo de dos frailes franciscanos, fray Antonio de Marchena y fray Juan Perez, pasó noches interminables estudiando hasta confesarles su secreto. Ellos guiaron sus pasos hacia la reina de Castilla, Isabel la Católica.
Tras la firma de las capitulaciones de Santa Fe, con la bendición de los Reyes Católicos y la financiación necesaria, Colón partió seguro de su gesta. Sin embargo, algunas cláusulas del contrato entre el almirante y la Corona no llegaron a cumplirse nunca, en detrimiento de los hijos de colón, que entrarían reiteradamente en disputas por su cumplimiento. Observando algunas de estas cláusulas desorbitadamente favorables al marino, se llega a sospechar si realmente Colón enseñó todas sus cartas en la negociación o sencillamente la reina de Castilla le tomó por un loco con posibilidades de hacer algo grande, aunque no podía imaginar cuán grande iba a ser la hazaña. Por ello, al establecerse y asegurarse el territorio colonial algunos de los privilegios concedidos se quedaron en papel mojado. Sin embargo, una curiosa cláusula del documento revela que quizá los Reyes Católicos si conocieran la magnitud de lo que aquel hombre les ofrecia, ya que figura la relación en porcentajes de beneficios concedidos a ambas partes y la adjudicación de honores al marino, como el de ser nombrado almirante por "lo que ha descubierto". En aquel momento Colón no había descubierto nada.

Cristóbal Colón con los Reyes Católicos

La consecuencia de la conquista y la colonización del Nuevo Mundo provocaron un crecimiento exponencial para las cuentas del reino. Con todo el oro, las materias primas y el territorio conquistado la España de la época se convirtió en un inmenso imperio. Carlos I, nieto de los Reyes Católicos, administró con mano de hierro los territorios conquistados y se embarcó en una autentica cruzada. En tiempos en los que el protestanismo llamaba a las puertas de la vieja Europa, el monarca se coronó a golpe de oro emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con la venia papal, convirtiéndose así en el defensor del recto camino hacia Dios, en el legítimo guardián de la cristiandad. Después de su resplandeciente reinado la Casa de Austria iría degenerando hasta la crisis del imperio.

El descubrimiento de América, más que por una expedición de estudio y desarrollo científico, geográfico o de otra índole, estuvo motivado por la necesidad imperiosa de llenar las arcas del Estado. Por entonces el comercio marítimo con Asia estaba controlado por Portugal y las mercancias que transportaban los lusos por sus rutas marítimas suponían verdaderos tesoros. Mercancías tan preciadas como las especias y los tejidos exóticos. Los asfaltos marítimos estaban a la orden del día, con lo que se hacía necesario encontrar con urgencia una alternativa viable. Para colmo, la economía española se encontraba bajo mínimos. La guerra contra los musulmanes había dejado vacías las arcas del Estado. No se podía rechazar una solución tan rápida como la que puso sobre la mesa Colón.

Un viaje trasatlántico en avión de 10 horas entre España y el Caribe pone de relieve la gran hazaña de Colón. Aún sabiendo el rumbo exacto, las millas y los días de navegación a los que podría encontrarse el destino, pese a los adelantos desarrollados en los astilleros con la fabricación de barcos tan ágiles como la carabela o el novedoso y exacto sistema de navegación proporcionado por la brújula, embarcarse desde Huelva hacia la inmensidad del océano Atlántico fué una verdadera prueba de valor.

No obstante, la ciudad de Huelva rinde homenaje al verdadero protagonista de esta historia, Alonso Sánchez, con una estatua. Asimismo, una calle y un instituto llevan su nombre. La ciudad andaluza se niega relegar al olvido a un personaje tan peculiar como desconocido.




Premoniciones: La premonición de Mark Twain

El hombre en su insaciable necesidad de ganarle al destino trata por todos los medios de conocer la verdad sobre su futuro y el futuro de la humanidad. Así surgieron los profetas, que han dejado escrito no sólo los hechos que ocurrirían en su época si no también aquellos que sucederían hasta el fin de los tiempos. Existen personas con el don de la precognición que pueden advertir sobre accidentes y desastres no esperados sobre ellos o sobre sus seres queridos. Lamentablemente no hay forma de saber si sus visiones futuristas se cumplirán o no hasta que ocurren.
Tras haber entrado en el siglo XXI el interés por conocer más acerca de estas profecías es notablemente mayor. Ya que este es el siglo que Profetas, Videntes, Egipcios, Mayas e incluso la Biblia han pronosticado como el 
Fin de todos lo Tiempos.
 Encontraremos en estas profecías la clave que nos habra las puertas a la verdad sobre los 
 últimos días de nuestra civilización, allí, cuando el destino nos alcance.


Mark Twain

M
ark Twain, cuyo verdadero nombre es Samuel Clemens, sigue siendo el escritor más apreciado de América. Nacido en la pequeña ciudad de Florida, Missouri, y educado en la cercana Hannibal, describió a los verdaderos americanos en libros tales como Huckleberry Finn. Pero pocas personas saben que, debajo de su humor y su cinismo, Mark Twain era un serio estudioso de lo paranormal. Su interés en el tema procedía de la experiencia personal, incluido el día de 1858 en que predijo la muerte de su hermano.
 El escritor estaba trabajando entonces como timonel de un paquebote que hacía el viaje entre Nueva Orleáns y St. Louis. 
Estando en tierra durante unos días, una noche soñó que su hermano Henry yacía en un ataúd metálico llevando uno de los trajes del propio Twain. El ataúd estaba suspendido entre dos sillas, y un ramo de flores -con una rosa roja en el centro- descansaba sobre el pecho del muerto. El sueño fue tan vívido que, cuando se despertó, Twain no se dio cuenta de que había estado soñando y pensó que estaba en casa.
El sueño tuvo un trágico final dos días más tarde. Mientras Twain permanecía en Nueva Orleans, el paquebote en el que trabajaba siguió su ruta por el Mississippi. Su hermano trabajaba también en aquel barco y estaba en él cuando estalló una caldera. Henry sufrió lesiones graves y fue llevado a Memphis, donde murió cuando el médico le inyectó, accidentalmente, demasiada morfina.
Cuando estaban preparando a Henry para el entierro, algunas amables damas recogieron dinero para comprarle un ataúd de metal. El cadáver fue vestido con uno de los trajes de Twain. Mientras el escritor lloraba la muerte de su hermano, una dama entró en la habitación y colocó un ramo de rosas blancas -con una rosa roja en el centro- sobre el pecho del difunto. Más tarde, el féretro fue enviado a St. Louis, donde fue colocado en el piso alto de la casa de su cuñado. Cuando Mark Twain visitó la habitación donde estaba el cadáver, vio que el ataúd había sido colocado sobre dos sillas, tal como lo había visto en su sueño.

domingo, 30 de octubre de 2011

Los maletines secretos de Roswell

A principios de julio de 1947 dos ovnis cayeron en unos ranchos de las cercanías de Roswell. Algunos tripulantes estaban vivos y a toda costa querían proteger unas extrañas cajas... 


Según Jack Barnett, el camarógrafo militar, que asistió como testigo presencial de los hechos de Roswell, en calidad de fotógrafo confidencial, los extraterrestres guardaban celosamente contra sus cuerpos unas valiosas cajas, mientras emitían unos espeluznantes gritos. Desatendiendo cualquier tipo de ayuda médica, los militares arrancaron violentamente las cajas a los seres visitantes, propinándoles fuertes culatazos con sus armas..


Es curioso que no se haya hablado nada acerca de las cajas extrañas de Roswell, una especie de cajas o maletines de valiosa documentación, que los visitantes estuvieron protegiendo. Pero dejemos que sea el propio Jack Barnett quien nos cuente cómo vivió en su propia persona todo el extraño episodio de Roswell, y la disputa violenta que se desató cerca de la nave accidentada por poseer los extraños maletines... Este es su impagable testimonio: 
egiendo a salvo del accidente.


"Entre 1942 y 1952 fuí camarógrafo del Ejército de los Estados Unidos. Tuve una autorización especial para filmar proyectos secretos.

A principios de julio de 1947, recibí una orden del General McMullen, Comandante del Grupo Estratégico de la Fuerza Aérea. Me dijo que debía ir urgentemente a filmar unos restos de un avión espía ruso que se había accidentado cerca del Campo de pruebas de White Sands en Nuevo Mexico.

Salí de la Base de Andrews, junto con 16 oficiales y varios médicos. Haciendo un alto de camino en la base de Ohio, llegamos finalmente a la Base Aérea de Roswell, en donde nos esperaban unos vehículos.



Por medio de aquellos vehículos continuamos por tierra hasta el lugar de lo hechos, en un sitio en medio del Desierto, entre las poblaciones de Socorro y Magdalena, muy cerca de un Lago seco.

Cuando llegamos ya toda la zona estaba acordonada. Inmediatamente me dí cuenta de que el Objeto no era un avión, sino un gran disco, aún incandescente, y con muchos fragmentos metálicos a su alrededor.

También pude ver que el disco había sido tripulado por 4 extraños seres. Teníamos miedo de ellos y de sus horribles chillidos. Eran seres de 1 metro y medio de alto y con grandes cabezas, sin pelo, con grandes ojos oscuros y 6 dedos en cada mano y en cada pié.

Tenían abrazadas unas cajas que apretaban con ambos brazos contra sus pechos, mientras lloraban fuertemente. Yo comenzé a filmar todo aquello que veía.



Los monstruos lloraban cada vez más, protegiendo sus cajas, hasta que los militares les quitaron una de esas cajas, dándole a uno de ellos un fuerte culatazo en la cabeza...

Vestían trajes de un material entallado especial y flexible, que después les fué quitado, antes de que les pusieran hielo seco. Yo filmé eso dentro de una de las tiendas.

Los restos del disco fueron después cargados en camiones, y el disco mayor sobre una plataforma. Se les transportó hasta la Base de Ray Paterson y ahí permanecí 3 semanas, filmando las investigaciones

Posteriormente, se nos ordenó ir a Dallas, Fort Worth, para filmar una autopsia, que realizaron los doctores Detlev Bronk y Robert Parvin Williams. Me hicieron vestir con un traje especial que después me quité por la dificultad que tenía para filmar las escenas".  





Desde entonces, nadie supo más nada acerca de aquellos valiosos y extraños maletines o cajas del platillo accidentado en Roswell. El gobierno secreto Majestic -12 se hizo cargo de todo el secreto extraterrestre,prohibiendo toda filtración e información a la opinión pública.


Se supone que aquellas cajas alienígenas contenían información sensible y vital. Seguramente, se trataba de información muy importante para que tuviera lugar la negociación alienígena-Majestic12 que hubo posteriormente. 

Pero antes que tarde, en el amanecer de una nueva Era de transparencia para la humanidad, en la que ya estamos, toda la materia reservada, los secretos militares y todas las mentiras de Estado caerán, y algún día todos los seres humanos conoceremos qué contenían aquellos misteriosos maletines de Roswell...




TRANSCOMUNICACIÓN

 Desde finales del siglo XIX hasta nuestros dias, la historia de la parapsicología ha estado siempre marcada por el intento de contactar con aquellos que ya pasaron al otro lado. El espiritismo se convirtió en un movimiento espiritual y religioso de cierta prominencia entre 1840 y 1920. El eje central de esa doctrina era la creencia de que los espiritus de los muertos pueden ser contactados por diversos medios, incluidas las nuevas tecnologías de la época, como la fotografía, que fue empleada por espiritístas en su esfuerzo por demostrar el contacto con el mundo de los espiritus. Desde entonces, el contacto con personas ya fallecidas ha implicado, no solo las capacidades psíquicas o espiritístas de determinadas personas, sino también toda clases de medios tecnológicos, como la radio, teléfonos, televisión y mas recientemente, máquinas de fax y ordenadores, todo ello en aras de la obsesión por abrir una puerta que demostrara la pervivencia del alma humana más alla del umbral de la muerte.
Se cree que Thomas Alba Edison inventó el fonógrafo con el propósito de contactar con los muertos y dejar registrado su mensaje en un soporte físico. Es famosa y está registrada la afirmación de Edison en la que anunciaba que iba a construir un dispositivo de grabación que daría mas posibilidades de comunicación con los espiritus que la tabla guija o cualquiera de los medios empleados en aquel momento.

En el año 1901, el explorador y antropólogo norteamericano Waldemar Bogras se internó en solitario por las desoladas planicies de Siberia para establecer contacto con la tribu de los Tohouktchi. Unas de las cosas que más le interesaban de aquel viaje era estudiar sus cánticos rituales, únicos en el mundo, para lo cual llevaba consigo uno de los primeros fonógrafos producidos por Edison.

Tras un agotador viaje, el antropólogo no tardó en ganarse la confianza de los miembros de la tribu, que le acojieron hospitalariamente y la permitieron asistir a uno de sus rituales nocturnos. Bogras quedó hechizado por los cánticos y los tambores que estaba escuchando y dispuso su rudimentario aparato para no perderse el mínimo detalle de la ceremonia. Aquellos sonidos merecían por sí mismos la pena del arriesgado y dificil trayecto.
Sin embargo, aquellas grabaciones estaban a punto de deparar al explorador una sorpresa mucho mayor de la que se suponía.
Mientras en la soledad de su tienda Bogras iba comprobando los fonogramas obtenidos de la noche anterior, descubrió que en ellos había algo más que cánticos. Turbado, comprobó que superponiéndose a las voces de los chamanes había otras, unas voces que él no había escuchado y que hablaban en una lengua incomprensible. A veces éstas eran tan fuertes que anulaban por completo el sonido de la música, como si algo o alguién invisible hubiera estado gritando directamente sobre la trompetilla del fonógrafo.
Turbado, el antropólogo decidió olvidar el incidente, que quedó para siempre sin explicación, aunque, quién sabe, ¿acaso no estaban los chamanes invocando a los espíritus? Es posible que estos escucharan la llamada y, por primera vez en la historia, emplearan un medio mecánico para dejar registrada su respuesta desde el otro mundo.

Ya entrando en el siglo XX, el neurólogo italiano Ferdinando Cazzamalli experimentó entre 1923 y 1925 con la producción de voces de presunto origen paranormal en un aparato de radio aislado dentro de una jaula de Faraday. El fotógrafo norteamericano y médium Attila Von Szalay fue otro de los primeros en intentar registrar lo que él creía que eran las voces de los muertos, como una forma de enriquecer sus trabajos de fotografía de fantasmas.
En 1959, el director del documentales sueco Frederich Jurguenson captó de forma accidental el presunto sonido de la voz de su difunta madre, que le llamaba por su nombre, mientras grababa el trinar de los pinzones para ilustrar una de sus filmaciones en un bosque, a las afueras de Estocolmo. Así nacería la TCI o transcomunicación instrumental, que actualmente ha pasado también comunicación transdimensional. Existe abundante documentación que demuestra el contacto de este tipo, lejos de constituir un hecho fortuito, es repetible y se está produciendo en laboratorios de todo el mundo bajo estrictas condiciones de investigación.
Con los años, la técnica se fue perfeccionando. Jurguenson trató de mostrar sus sorprendentes hallazgos a la comunidad científica, pero los académicos prefirieron ignorarle.
Fue denominado "fenómenos electrónicos de voz". Básicamente se trata de secciones de ruido estático en cualquier aparato de comunicación electrónica( radios, grabadoras, etcetera) y que han sido interpretados como voces generalmente atribuidas a seres del más allá. La grabación de este tipo de fenómenos se ha convertido en una de las técnicas más utilizadas para intentar ponerse en contacto con los difuntos. Además de los espiritus, diversos investigadores paranormales han aportado otras posibles explicaciones para el fenómeno, como ecos psíquicos del pasado, que sea producido de forma inconsciente por personas vivas, etcétera. Suelen ser breves, por lo general la duración de una palabra o frase corta.
Otro de los pioneros que se adentraron en este campo sería Konstantin Raudive. En 1964, Raudive leyó un libro escrito por Frederich Jurguenson y quedó tan impresionado por lo que en él se contaba que en 1965 fue al encuentro de Jurguenson para conocerle. Trabajaron juntos en algunas grabaciones psicofónicas, pero sus esfuerzos conjuntos dieron escasos frutos, lo más algunas voces débiles y confusas.
Según Raudive, sin embargo, una noche, mientras escuchaba a una grabación, claramente oyó voces.
Reproduciendo la cinta una y otra vez, llegó a entender todas ellas, algunas de las cuales estaban en alemán, otras en letón y unas pocas en francés. La última voz de la cinta, una voz de mujer, decía: "Ve a dormir, Margaret".
En 1981, el alemán Manfred Boden era uno de tantos experimentadores aficionados en el campo de la transcomunicación que con mucha paciencia y nada más que un sencillo casete había conseguido con mucho trabajo obtener algunas psicofonías. Poco podía sospechar que ese mismo verano sus experiencias psicofónicas iban a dar un giro tan inesperado como inquietante.
Poco a poco comenzó a notar en sus llamadas telefónicas extraños ruidos. Al principio no le dio mayor importancia, ni siquiera cuando esos ruidos pasaron a ser voces humanas. Pensó que podía tratarse de un cruce de líneas y dio parte a la compañía que, tras revisar el tendido y el aparato, le notificó que no habían detectado ninguna avería.

Sin embargo, el fenómeno continuó. Más aún, las voces comenzaron a intervenir en las conversaciones, incluso desconectando al que estaba al otro lado de la línea, y Manfred comprobó no sin cierta inquietud que se dirigían a él por su nombre, que querían hablar con él. Cuando les pidió que se identificaran, la respuesta le heló la sangre: "Somos los muertos".
Bodem aplicó sus conocimientos en el campo de las psicofonías y montó un dispositivo para grabar estas extrañas e inquietantes conversaciones.
A menudo ponía a prueba a sus desconocidos comunicantes haciéndoles preguntas cuyas respuestas solo él conocía. Invariablemente, fuera lo que fuera lo que se encontraba al otro lado de la línea, acertaba con cosas tan íntimas que ni siquiera sabía su propia familia.
Sometido a un tremendo estrés emocional, Bodem denunció los hechos a la policía que, junto a los técnicos de la compañía, volvieron a revisar la línea para llegar a la misma conclusión que antes. Todo era normal. Los parapsicólogos que se acercaron a estudiar el caso no consiguieron exorcizar las voces, tan solo certificaron que el fenómeno era auténtico y que ellos, los del otro lado de la línea, tenían voces con las mismas características que suelen aparecer en las psicofonías, voces que todos los días se presentaban con la misma frase estremecedora: "Somos los muertos".
Tuvieron que pasar 20 años desde que se realizaran las primeras psicofonías para que alguien comenzara a utilizar la televisión como medio de contacto. En 1985, según manifestó el pionero Kalux Sgreiberg, su hija Karen, fallecida meses atrás, le guió paso a paso a través de psicofonías para que desarrollara el procedimiento que le llevó a captar las primeras psicoimágenes de la historia. Kalux falleció poco tiempo después, convencido de haber contactado con sus seres queridos ya difuntos. Su legado fue la psicoimagen, un método de presunto contacto con el más allá más sofisticados y mucho más impactantes en sus resultados que el de las psicofonías.
El procedimiento para conseguir registrar una psicoimagen es relativamente sencillo si se dispone de los medios adecuados. Enfocando una videocámara hacia un monitor de televisión sintonizando en un canal vacío y con la antena desenchufada se produce un fenómeno de retroalimentación que comienza con un característico parpadeo. Al poco tiempo, algunas figuras comienzan a dibujarse en la pantalla. Si hay suerte puede que estas formas se agrupen dibujando algo reconocible, como un rostro.
¿Qué peligro puede correr el experimentador? El tiempo ha demostrado que profundizar en el estudio de la transcomunicación instrumental es peligroso y entraña riessgos para la salud mental y emocional. Tanto Frederich Jurguenson como Kalux Sgreiberg se obsesionaron con sus respectivos trabajos hasta casi enloquecer en la soledad de sus estudios. No hacían otra cosa que no fuera intentar contactar constantemente con aquellas voces o imágenes. Se pasaban las noches en vela grabando y analizando.
La historia de la TCI arrastra el estigma de sonados fraudes. Un grupo de investigadores luxemburgués llegó a trucar algunas psicoimágenes. Quizá por ello, el fenómeno de la psicoimágen se ha ido convirtiendo con el paso de los años en algo marginal incluso dentro de la parapsicología.

De

viernes, 28 de octubre de 2011

La Teoría de la Tierra Hueca

Durante muchos años se creyó que la Tierra era hueca, pero hasta 1968 no hubo ninguna prueba de ello. Ese año, unas fotos tomadas por un satélite mostraban claramente un agujero enorme en el Polo Norte.

A principios de 1970, la Administración del Servicio de Ciencia del Medio Ambiente (ESSA), perteneciente al Departamento de Comercio de los Estados Unidos, proporcionó a la prensa unas fotografías del Polo Norte tomadas por el satélite ESSA-7 el 23 de noviembre de 1968. Una de las fotografías mostraba el Polo Norte cubierto por la acostumbrada capa de nubes; la otra, que mostraba la misma zona sin nubes, revelaba un inmenso agujero donde hubiera debido estar el Polo. El ESSA estaba lejos de sospechar que sus fotos rutinarias de reconocimiento atmosférico iban a contribuir a despertar una de las controversias más sensacionales y célebres de la historia de los OVNIS.

En el número de junio de 1970 de la revista Flying Saucers, el editor y ufólogo Ray Palmer reprodujo las fotos del satélite ESSA-7 junto con un artículo en el que manifestaba que el agujero de la foto era real.

Durante mucho tiempo, Ray Palmer y otros ufólogos habían creído que la Tierra es hueca, y que los OVNIS provienen y retornan a una civilización de seres superiores que está oculta en su interior inexplorado. En 1970, gracias al apoyo de una fotografía en que aparecía el enorme agujero del Polo Norte, Palmer pudo por fin asegurar que la super-raza subterránea existía y probablemente se podía llegar hasta ella a través de los agujeros de los polos Norte y Sur.

En los números siguientes de Flying Saucers apoyó su teoría resucitando otra antigua controversia sobre la "Tierra hueca": la de las famosas expediciones del vicealmirante Richard E. Byrd a los polos Norte y Sur.

El primer testigo fue el antes mencionado vicealmirante Richard E. Byrd de la US Navy fue un distinguido aviador pionero y explorador polar que sobrevoló el Polo Norte el 9 de mayo de 1926 y dirigió numerosas expediciones a la Antártida, incluyendo un vuelo sobre el Polo Sur el 29 de noviembre de 1929. Entre 1946 y 1947, llevó a cabo la operación a gran escala llamada "High Jump" (Salto Alto), durante la cual descubrió y cartografió 1.390.000 km2 de territorio antártico.Buenos Aires.
Las famosas expediciones de Byrd entraron por vez primera en la controversia de la Tierra hueca cuando varios artículos y libros -especialmente Worlds beyond the Poles (Mundos más allá de los Polos), de Amadeo Giannini- pretendieron que Byrd había en realidad volado no por encima del Polo, sino hacia dentro de los grandes agujeros que llevan al interior de la Tierra. Ray Palmer, basándose principalmente en el libro de Giannini, introdujo esta teoría en el número de diciembre de 1959 de su revista y, a raíz de ello, mantuvo una voluminosa correspondencia al respecto.
Según Giannini y Palmer, el vicealmirante Byrd anunció en febrero de 1947, antes de un supuesto viaje de 2.750 km. a través del Polo Norte: "Me gustaría ver la tierra más allá del Polo. Esa área más allá del Polo es el centro del Gran Enigma." Giannini y Palmer decían también que, durante su supuesto vuelo sobre el Polo Norte en 1947, el vicealmirante Byrd comunicó por radio que veía debajo de él, no nieve, sino áreas de tierra con montañas, bosques, vegetación, lagos y ríos y, entre la maleza, un extraño animal que parecía un mamut. También, siempre según Giannini y Palmer, en enero de 1956, después de dirigir otra expedición a la Antártida, el vicealmirante Byrd había manifestado que su expedición había explorado 3.700 km. más allá del Polo Sur y, además, justo antes de su muerte, Byrd había dicho de la tierra más allá del Polo que era "un continente encantado en el cielo, tierra de misterio permanente". Esa tierra, según otras teorías, era la legendaria Ciudad del Arco Iris, cuna de una fabulosa civilización perdida.

Para Giannini y Palmer, los comentarios atribuidos al vicealmirante Byrd no hacían más que confirmar lo que ellos habían sospechado siempre: que la Tierra tiene una forma "extraña" en los Polos, algo parecido a un "donut", con una depresión que, o bien se hunde muchos kilómetros en las entrañas de la Tierra, o forma un agujero gigante que pasa a través del eje de la Tierra, de un polo a otro.
Dado que, por razones geográficas, es imposible volar 2.750 km. Más allá del Polo Norte o 3.700 km. Más allá del Polo Sur sin ver agua, es lógico pensar que el vicealmirante Byrd debe haber volado hacia dentro de las enormes cavidades convexas de los polos, dentro del Gran Enigma del interior de la Tierra y que, si hubiera seguido adelante, habría llegado a la base secreta de los OVNIS que pertenecen a la super-raza oculta, quizás la legendaria Ciudad del Arco Iris que Byrd habría visto reflejada en el cielo.

El vicealmirante Richard E. Byrd, cuyas expediciones polares desataron la polémica sobre la teoría de la tierra hueca.
La posibilidad de que la Tierra sea hueca, de que se pueda entrar en ella a través de los polos Norte y Sur, y de que civilizaciones secretas florezcan en su interior, ha espoleado las imaginaciones desde tiempo inmemorial. Así, el héroe babilonio Gilgamesh visitó a su antepasado Utnapishtim en las entrañas de la Tierra; en la mitología griega, Orfeo trata de rescatar a Eurídice del infierno subterráneo; se decía que los faraones de Egipto se comunicaban con el mundo inferior, al cual accedían a través de túneles secretos ocultos en las pirámides; y los budistas creían (y creen todavía) que millones de personas viven en Agharta, un paraíso subterráneo gobernado por el rey del mundo.

El mundo científico no fue inmune a esta teoría: Leonard Euler, un genio matemático del siglo XVIII dedujo que la Tierra era hueca, que contenía un sol central y que estaba habitada; y el doctor Edmund Halley, descubridor del cometa Halley y astrónomo real de Inglaterra en el siglo XVIII también creía que la Tierra era hueca y albergaba en su interior tres plantas. Ninguna de estas teorías estaba sustentada científicamente, pero alternaban con varias obras de ficción sobre el mismo tema, las más importantes de las cuales eran Las Aventuras de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe (1833), en la cual el héroe y su compañero tienen un terrorífico encuentro con seres del interior de la Tierra; y el Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne (1864), en la cual un profesor aventurero, su sobrino y un guía penetran en el interior de la Tierra a través de un volcán extinguido en Islandia, y encuentran nuevos cielos, mares y reptiles gigantescos y prehistóricos que pululan en los bosques.
La creencia en una Tierra hueca estaba tan extendida que incluso Edgar Rice Burroughs, el célebre autor de Tarzán, se sintió obligado a escribir Tarzán en las entrañas de la Tierra (1929), en el que el famoso hijo de la selva va a Pellucidar, un mundo que se encuentra en la superficie interior de la Tierra y que está alumbrado por un sol central. La sombra más allá del tiempo (1936) de H.P. Lovecraft transportó el tema a la época actual describiendo una raza antigua y subterránea que dominó la Tierra hace 150 millones de años y que, desde entonces, en el refugio de la Tierra interior, ha inventado aviones y vehículos atómicos, y domina el viaje en el tiempo y la percepción extrasensorial.

Estas y otras obras de ficción mantuvieron vivo el interés por la posibilidad de que la Tierra fuera hueca y de que escondiera otras civilizaciones. Así, cuando se avistaron los primeros 0VNIS en Estados Unidos en 1947 y la "ufomanía" azotó el país primero y el mundo después, surgieron dos teorías para explicarlos. Los OVNIS debían ser o bien naves extraterrestres de alguna galaxia lejana, o pertenecían a seres avanzadísimos que habitaban en el interior de la Tierra. Estas teorías llevaron a recuperar las leyendas de las civilizaciones "perdidas" de la Atlántida y de Thule, en la creencia de que esta última se hallaba en el Ártico (no se debe confundir con Dundas, antes Thule, el enclave esquimal en Groenlandia, que es hoy una base aérea de los Estados Unidos y centro de comunicaciones). No obstante, se creía también que otra posible fuente de procedencia de los 0VNIS se hablaba en la Antártida. Esta teoría surgió a raíz de la publicación del convincente libro de John G. Fuller, El viaje interrumpido (1966), en el que el autor relata la historia de Betty y Barney Hill, un matrimonio americano que, durante un tratamiento psiquiátrico debido a un inexplicable periodo de amnesia, recordó bajo hipnósis que habían sido raptados por extraterrestres, examinados en el interior de un platillo volador e informados de que los extraterrestres tenían bases en toda la Tierra, algunas en el fondo del mar y al menos una en la Antártida.

De este modo, cuando Ray Palmer publicó su controvertida teoría en 1970, los ufólogos y creyentes en la Tierra hueca quedaron a la expectativa. ¿Se trataba de las pruebas concluyentes?

Pero los argumentos que Palmer aducía se revelaron extremadamente endebles. Todas las investigaciones llevadas a cabo desde entonces no han logradoconfirmar ninguna de las afirmaciones atribuidas por Giannini y Palmer al vicealmirante Byrd; ni siquiera se ha confirmado su vuelo sobre el Polo Norte en febrero de 1947 (lo cierto es que Byrd sobrevoló el Polo Sur en esa fecha, en el transcurso de la operación High Jump). Incluso suponiendo que Byrd hiciera dichos comentarios, es más lógico creer que "la tierra más allá del Polo" y el "Gran Enigma" son formas de aludir a las regiones aún inexploradas, más que a continentes escondidos en el interior de la Tierra, y que el "continente encantado en el cielo" era únicamente una descripción de un fenómeno corriente en las latitudes antárticas: una especie de espejismo que trae el reflejo de tierras lejanas.
A pesar de que se ha demostrado la inexactitud del pretendido viaje de Byrd al Polo Norte, hay algunas personas que afirman haber visto un noticiario sobre dicha expedición al Polo Norte, en el que se veían "sus montañas, árboles, ríos y un gran animal identificado como un mamut". Una mujer escribió a Ray Palmer acerca de este noticiario, asegurando que lo había visto en White Plains, New York, en 1929. Sin embargo, este documental no está registrado en ningún archivo. ¿Se trata quizá de una artimaña del Gobierno de los Estados Unidos? ¿O quizá esa película no existió nunca? Es curioso cómo algunas personas creen "recordar" de buena fe una película que con casi total certeza nunca ha existido -al parecer, muchos de nuestros primeros recuerdos son "inventados", y proceden de cosas que nos han contado luego o que hemos imaginado.

Pero los argumentos que Palmer aducía se revelaron extremadamente endebles. Todas las investigaciones llevadas a cabo desde entonces no han logradoconfirmar ninguna de las afirmaciones atribuidas por Giannini y Palmer al vicealmirante Byrd; ni siquiera se ha confirmado su vuelo sobre el Polo Norte en febrero de 1947 (lo cierto es que Byrd sobrevoló el Polo Sur en esa fecha, en el transcurso de la operación High Jump). Incluso suponiendo que Byrd hiciera dichos comentarios, es más lógico creer que "la tierra más allá del Polo" y el "Gran Enigma" son formas de aludir a las regiones aún inexploradas, más que a continentes escondidos en el interior de la Tierra, y que el "continente encantado en el cielo" era únicamente una descripción de un fenómeno corriente en las latitudes antárticas: una especie de espejismo que trae el reflejo de tierras lejanas.
A pesar de que se ha demostrado la inexactitud del pretendido viaje de Byrd al Polo Norte, hay algunas personas que afirman haber visto un noticiario sobre dicha expedición al Polo Norte, en el que se veían "sus montañas, árboles, ríos y un gran animal identificado como un mamut". Una mujer escribió a Ray Palmer acerca de este noticiario, asegurando que lo había visto en White Plains, New York, en 1929. Sin embargo, este documental no está registrado en ningún archivo. ¿Se trata quizá de una artimaña del Gobierno de los Estados Unidos? ¿O quizá esa película no existió nunca? Es curioso cómo algunas personas creen "recordar" de buena fe una película que con casi total certeza nunca ha existido -al parecer, muchos de nuestros primeros recuerdos son "inventados", y proceden de cosas que nos han contado luego o que hemos imaginado.
Según Byrd, y de acuerdo con su diario: "Hemos sobrevolado en total unos 25.900 km2 de la Tierra más allá del Polo. Como era de esperar, aunque resulta decepcionante decirlo, no se observaba ninguna característica importante más allá del Polo. Sólo el inmenso desierto blanco que cubría el horizonte." Asimismo, la leyenda sobre la Ciudad del Arco Iris puede derivar de una mala interpretación de las palabras de Byrd: Podía haberse llamado la Avenida de los Arco Iris Helados. Al este y al Oeste se alzaban grandes montañas. Algunas no estaban cubiertas por el hielo; eran negras como el carbón o de un rojo ladrillo. Otras estaban cubiertas de hielo por completo. Estas parecían cataratas gigantescas. Allí donde el sol tocaba sus picos y laderas, la luz se reflejaba en toda una gama de colores. Había una mezcla de azules, púrpuras y verdes tal como pocas veces ha visto el hombre.

Betty y Barney Hill, que durante su abducción fueron informados sobre la existencia de bases Ovni dentro de la tierra, los polos y en los fondos oceánicos.
Ateniéndonos a las palabras de Byrd, podemos observar que no vio tierras verdes y frondosas ni mamuts más allá del Polo Sur; la cifra de 2.750 km. Es errónea o exagerada; la Ciudad del Arco Iris no tiene otra realidad que lo que Byrd describió como Arco Iris Helados, un simple fenómeno atmosférico.
No obstante, ¿podría ser hueca la Tierra? De nuevo, la respuesta ha de ser negativa. Al contrario de lo que sucedía con los primeros teóricos de la Tierra hueca, las propiedades físicas y la estructura del interior de la Tierra pueden medirse hoy exactamente con sismógrafos y computadoras electrónicas. Lejos de ser hueca, la Tierra está compuesta de cuatro capas principales: la corteza, el manto, el núcleo y el nucléolo. La corteza de granito y roca basáltica tiene un grosor de 30 a 40 km. (mucho más delgada en las fosas oceánicas). Debajo de la corteza está el manto, que se extiende hacia abajo durante 2 900 km., y es sólida y compuesta de silicatos de magnesio, hierro, calcio y aluminio. Y debajo de esto está el núcleo, que se cree debe estar compuesto principalmente de hierro en estado de fusión. Finalmente, a una profundidad de unos 5.090 km. está el nucléolo, que es posible que sea sólido como resultado de la congelación del hierro bajo la extraordinaria presión de unas 3.200.000 atmósferas. Aunque muchos detalles no son más que hipótesis en espera de que los avances de la ciencia nos permitan confirmarlas.

¿Y qué hay del enorme agujero que se podía observar en la fotografía de las regiones árticas? La explicación es ridículamente simple y se le podría haber ocurrido a cualquier niño inteligente que supiera algo sobre la rotación diaria de la Tierra. Por desgracia, los entusiastas de la teoría de la Tierra hueca tomaron dicha fotografía como "prueba" sin antes consultar con nadie mínimamente experto en el asunto.
La fotografía es un mosaico de imágenes de televisión tomadas por el satélite durante 24 horas, que muestran la Tierra desde diversos ángulos. Las imágenes fueron procesadas por una computadora y unidas de modo que formasen una vista total de la Tierra como si el observador se hallase en un punto directamente encima del Polo. Durante esas 24 horas, todos los puntos en las latitudes ecuatoriales y medias recibieron luz solar durante algún periodo de tiempo, y aparecen iluminados en la fotografía compuesta. Pero las regiones cercanas al Polo estaban en ese momento sumidas en la oscuridad permanente del invierno ártico. Por ello hay una área no iluminada en el centro de la foto.
Aún así. Según rumores, lo que sí han fotografiado los satélites han sido Ovnis entrando y saliendo de los polos. Como si en ellos existieran puertas. ¿A donde?
Debajo de nuestros pies, se ocultan muchos misterios...